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Recuerdo con gran placer la discusión con el amigo
matemático Beppe Pea una
noche en la pizzeria. En esa época había ya realizado mis "Columnas
del Pensamiento" y me atormentaba la idea de haber cortado siempre
mis cubos y mis paralelepípedos solamente según dos direcciones del
espacio. La tercera era un tabú absoluto. Intocable. La idea que me
excitaba era la de conseguir, por ejemplo, cortar un cubito de madera
con la técnica de dichas columnas del pensamiento pero desde las tres
direcciones del espacio, que, hasta prueba de lo contrario,( si dejamos
de lado por un momento la extraordinaria realidad del espacio- tiempo
Einsteiniano!) son X, Y, y Z, de manera que en el interior se vea
una esfera.
Discutimos largamente sobre la posibilidad de hacer estas tres
operaciones de cortes sucesivos y recuerdo bien la conclusión a la que
llegamos: realizando el tercer corte se habría inexorablemente destruido el
trabajo ya hecho.
Después de poco tiempo logré realizar una columna del pensamiento
cortada en las tres direcciones espaciales pero llegando a la conclusión
(que resultó muy provisional a la vista de los desarrollos sucesivos
que veremos) que la cosa era factible a condición de que el dibujo
reportado sobre las tres caras del cubo o del paralelepípedo no fuera
un dibujo cerrado y que, de cualquier manera, tocase siempre las cuatro
esquinas de cada cara.
En efecto si se mira la columna del pensamiento de la que estoy hablando
desde las tres direcciones del espacio se "ve" siempre una
forma de X.
Guido Moretti
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